Introducción
Un termómetro infrarrojo determina la temperatura detectando la radiación infrarroja emitida por la superficie del objeto. Por este motivo, el estado del sistema óptico, del sensor y las condiciones ambientales pueden influir directamente en el rendimiento de la medición.
El mantenimiento rutinario no suele requerir intervenciones complejas en los componentes internos. Lo más importante es mantener limpia la óptica, evitar golpes y caídas, gestionar correctamente las pilas y utilizar y almacenar el instrumento en condiciones adecuadas.
Unas buenas prácticas de mantenimiento ayudan a prolongar la vida útil del equipo y a conservar la estabilidad de las mediciones, especialmente en aplicaciones de mantenimiento industrial, HVAC, inspecciones eléctricas y revisiones periódicas de equipos.
Puntos clave
● El sistema óptico infrarrojo es uno de los componentes más importantes que deben mantenerse limpios. El polvo, el aceite, la humedad y otros contaminantes pueden afectar a la cantidad de radiación infrarroja que llega al sensor.
● Para limpiar la óptica deben utilizarse materiales suaves y sin pelusa, evitando papel abrasivo, paños ásperos u objetos punzantes.
● El instrumento debe protegerse de caídas, impactos fuertes, temperaturas excesivas, humedad elevada y ambientes corrosivos.
● Es importante controlar el estado de las pilas, especialmente antes de un almacenamiento prolongado.
● Después de trasladar el instrumento entre ambientes con diferencias importantes de temperatura, debe dejarse aclimatar antes de realizar mediciones precisas.
● En aplicaciones con requisitos definidos de exactitud, conviene verificar periódicamente el rendimiento y realizar una calibración cuando sea necesario.
Mantener limpia la óptica infrarroja
El sistema óptico situado en la parte frontal del termómetro recoge la radiación infrarroja emitida por la superficie del objeto. El polvo, el aceite, las huellas, la condensación u otros contaminantes pueden alterar la cantidad de radiación que llega al detector y provocar errores de medición.
Conviene inspeccionar periódicamente la óptica. El polvo superficial puede eliminarse normalmente con una pera de aire limpia y adecuada. Las huellas o los residuos grasos deben limpiarse únicamente mediante un procedimiento compatible con los componentes ópticos y recomendado por el fabricante.
● No tocar directamente la óptica infrarroja con los dedos.
● No utilizar papel áspero, paños abrasivos ni objetos punzantes.
● No pulverizar grandes cantidades de líquido directamente sobre la óptica.
● Después de la limpieza, comprobar que la superficie esté seca y sin residuos visibles.
Si la óptica presenta arañazos, daños o una contaminación importante, no se recomienda desmontar el equipo por cuenta propia. En estos casos debe realizarse una inspección profesional.
Limpiar correctamente la carcasa
Cuando un termómetro infrarrojo se utiliza en talleres, plantas industriales, obras o entornos exteriores, pueden acumularse polvo, aceite y suciedad sobre la carcasa.
Por lo general, la superficie exterior puede limpiarse con un paño suave y seco o ligeramente humedecido. Si es necesario utilizar algún producto de limpieza, debe comprobarse que sea compatible con los plásticos, elastómeros y demás materiales de la carcasa.
● Evitar gasolina, disolventes agresivos y productos químicos corrosivos.
● No permitir que entre agua o líquido de limpieza en los botones, conectores, compartimento de las pilas o aberturas de la carcasa.
● Dejar que el instrumento se seque completamente antes de volver a utilizarlo.
Aunque un determinado modelo disponga de protección frente al polvo o al agua, esto no significa necesariamente que pueda lavarse o sumergirse. Deben respetarse siempre el grado de protección especificado y las instrucciones del fabricante.
Evitar caídas e impactos mecánicos
Los termómetros infrarrojos incorporan componentes de precisión, como elementos ópticos, un detector infrarrojo, circuitos electrónicos y, en muchos modelos, un sistema de puntería láser. Una caída importante o un golpe fuerte puede provocar desalineación óptica, daños en la carcasa, fallos de visualización o errores de medición.
Durante el uso, conviene evitar colocar el instrumento en el borde de máquinas, superficies elevadas o lugares donde pueda recibir golpes. Para el transporte debe utilizarse una funda o embalaje de protección adecuado.
Después de una caída importante, compruebe:
● Si la pantalla y los controles funcionan correctamente.
● Si las lecturas de temperatura presentan anomalías evidentes.
● Si la posición del láser de puntería parece anormal.
● Si existen grietas, holguras o daños en la óptica o la carcasa.
Si las mediciones presentan diferencias significativas respecto al funcionamiento habitual, no debe utilizarse el instrumento para mediciones críticas hasta que haya sido revisado.
Realizar un mantenimiento correcto de las pilas
El estado de las pilas puede afectar al funcionamiento normal del instrumento. Una carga insuficiente puede provocar, según el modelo, una pantalla poco visible, problemas de encendido o un funcionamiento inestable.
Cuando aparezca el indicador de batería baja, las pilas deben sustituirse siguiendo las instrucciones del fabricante y respetando el tipo, la polaridad y la orientación especificados.
● Utilizar únicamente el tipo y especificación de pila recomendados.
● No mezclar pilas nuevas y usadas ni pilas de diferentes tipos.
● Atender rápidamente cualquier contaminación o corrosión del compartimento de las pilas.
● Si el instrumento no se va a utilizar durante un periodo prolongado, retirar las pilas cuando así lo recomiende el fabricante para reducir el riesgo de fugas.
Después de un almacenamiento prolongado, deben revisarse las pilas y su compartimento antes de volver a utilizar el equipo.
Evitar la exposición prolongada a condiciones ambientales adversas
Las temperaturas elevadas, la humedad excesiva, el polvo, los gases corrosivos y los cambios rápidos de temperatura pueden afectar a los componentes electrónicos y al sistema óptico.
Cuando no se utilice, el instrumento debe almacenarse en un lugar limpio y seco, dentro de los límites de temperatura y humedad de almacenamiento especificados. Debe evitarse la exposición prolongada a la luz solar directa, el interior de vehículos a altas temperaturas, zonas húmedas o lugares próximos a fuentes de calor.
Debe prestarse especial atención cuando un instrumento frío se traslada a un ambiente cálido y húmedo. Puede formarse condensación sobre la óptica o en el interior del dispositivo. Para obtener mediciones precisas, debe dejarse que el instrumento se aclimate hasta que su temperatura se estabilice y desaparezca la condensación.
Mantener despejadas la ventana de medición y la zona del láser
Muchos termómetros infrarrojos incorporan tanto una ventana de medición infrarroja como un sistema de puntería láser. Estas zonas deben permanecer libres de etiquetas, cinta adhesiva, polvo u otros obstáculos.
El láser se utiliza principalmente como ayuda para apuntar al objetivo. La medición de temperatura propiamente dicha se realiza mediante el sistema óptico infrarrojo. Por ello, que el láser funcione correctamente no garantiza por sí solo que el sistema de medición infrarrojo esté en perfecto estado.
Si después de un golpe el láser parece desalineado, inestable o anormal, también debe comprobarse el rendimiento real de la medición de temperatura.
Comprobar periódicamente el rendimiento de medición
El mantenimiento rutinario no debe limitarse a la limpieza física del instrumento; también conviene comprobar de forma básica la estabilidad de las mediciones.
En condiciones razonablemente estables, pueden realizarse varias mediciones sobre el mismo objetivo para detectar desviaciones o inestabilidad inusuales. Cuando se disponga de un equipo de referencia adecuado, también pueden efectuarse comparaciones en condiciones controladas.
Se recomienda una comprobación adicional cuando:
● Las lecturas obtenidas en condiciones similares difieren claramente de resultados anteriores.
● Las mediciones parecen mantenerse anormalmente altas o bajas.
● El instrumento ha sufrido una caída importante, un impacto o una exposición excesiva al calor.
● La óptica ha sufrido una contaminación intensa o daños.
● El instrumento vuelve a utilizarse después de un periodo prolongado de almacenamiento.
Los termómetros infrarrojos pueden diferir en rango espectral, ajuste de emisividad, relación D:S y especificaciones de exactitud. Por este motivo, comparar directamente dos instrumentos no sustituye una calibración adecuada.
Programar una calibración cuando sea necesario
El mantenimiento periódico de un termómetro infrarrojo no implica que deba recalibrarse después de cada limpieza o revisión.
No obstante, en control de calidad, laboratorios, producción industrial y otras aplicaciones con requisitos definidos de exactitud, los intervalos de calibración deben establecerse de acuerdo con el sistema de gestión de calidad, las recomendaciones del fabricante, las condiciones de uso y las necesidades de la aplicación.
También conviene realizar una calibración o verificación profesional después de un impacto importante, cuando se detecten lecturas claramente anormales o tras un uso intensivo prolongado si ya no puede confirmarse la exactitud de las mediciones con suficiente confianza.
La calibración suele requerir una fuente de radiación de referencia con características conocidas y equipos específicos. No se recomienda intentar corregir las mediciones modificando arbitrariamente parámetros internos del instrumento.
Cómo almacenar un termómetro infrarrojo durante periodos prolongados
Antes de guardar el instrumento durante un periodo prolongado, conviene efectuar una inspección y limpieza básicas.
● Eliminar el polvo y los contaminantes de la carcasa y la óptica.
● Asegurarse de que el instrumento esté completamente seco.
● Gestionar o retirar las pilas de acuerdo con las indicaciones del fabricante.
● Guardar el instrumento en una funda protectora, un maletín adecuado o su embalaje original.
● Evitar almacenarlo directamente junto a herramientas afiladas u objetos pesados.
● Conservarlo en un lugar limpio, seco y ventilado dentro de las condiciones ambientales especificadas.
Antes de volver a utilizar un equipo almacenado durante mucho tiempo, revisar la carcasa, las pilas, la óptica y las funciones básicas de medición.
Qué prácticas de mantenimiento pueden dañar un termómetro infrarrojo
Algunos métodos aparentemente sencillos de limpieza y mantenimiento pueden dañar el instrumento.
● Limpiar la óptica infrarroja con papel de lija, papel áspero u objetos duros.
● Utilizar disolventes agresivos sobre la carcasa o los componentes ópticos.
● Sumergir el instrumento en agua para limpiarlo.
● Desmontar por cuenta propia la óptica, el detector o los circuitos internos.
● Mantener el equipo durante largos periodos dentro de un vehículo caliente, junto a equipos de alta temperatura o en lugares húmedos.
● Seguir utilizando el instrumento después de una fuga de las pilas que haya contaminado su compartimento.
● Utilizar el instrumento en mediciones críticas inmediatamente después de una caída importante sin comprobar antes su funcionamiento.
Los fallos internos, daños en la óptica y anomalías de medición deben ser revisados por personal técnico cualificado.
FAQ
¿Con qué frecuencia debe limpiarse un termómetro infrarrojo?
No existe un intervalo universal. La frecuencia depende del entorno de trabajo. En ambientes industriales con mucho polvo o aceite, la óptica debe inspeccionarse con mayor frecuencia. Debe evitarse una limpieza abrasiva innecesaria, pero tampoco debe permitirse que la suciedad visible permanezca sobre la óptica.
¿Se puede utilizar alcohol para limpiar la óptica de un termómetro infrarrojo?
Los materiales y recubrimientos ópticos pueden variar según el modelo. No se recomienda utilizar alcohol u otros disolventes sin confirmar previamente que el fabricante los autoriza.
¿Puede seguir utilizándose un termómetro infrarrojo después de una caída?
Después de una caída leve, deben revisarse la carcasa, las funciones y el rendimiento de medición. Si las lecturas son anormales, la óptica está dañada, el láser se ha desalineado o la carcasa presenta grietas, el instrumento debe revisarse profesionalmente antes de utilizarlo en mediciones críticas.
¿Conviene retirar las pilas durante un almacenamiento prolongado?
En instrumentos con pilas sustituibles, suele ser recomendable retirarlas durante un almacenamiento prolongado cuando así lo indique el fabricante. Esto reduce el riesgo de daños causados por posibles fugas.
¿El mantenimiento puede corregir mediciones inexactas?
Puede ayudar cuando el problema se debe a suciedad en la óptica, baja carga de las pilas o cambios importantes de temperatura ambiente. Sin embargo, un ajuste incorrecto de emisividad, una distancia de medición excesiva, un objetivo demasiado pequeño o una desviación de calibración requieren comprobaciones específicas.
¿Un termómetro infrarrojo necesita calibración periódica?
Depende de la aplicación, la frecuencia de uso, los requisitos de calidad, la exactitud exigida y las recomendaciones del fabricante. En aplicaciones con requisitos definidos de exactitud debe establecerse un programa adecuado de verificación o calibración.
Conclusión
El mantenimiento de un termómetro infrarrojo se centra principalmente en proteger el sistema óptico, la carcasa, las pilas y la electrónica interna. Mantener limpia la óptica, evitar golpes y cambios ambientales extremos, gestionar correctamente las pilas y almacenar el instrumento en condiciones apropiadas ayuda a reducir problemas de medición y prolongar su vida útil.
Para usos generales, las inspecciones periódicas y una limpieza adecuada suelen ser suficientes. En producción industrial, control de calidad, laboratorios y otras aplicaciones con requisitos elevados de exactitud, también conviene incorporar verificaciones periódicas del rendimiento y, cuando sea necesario, calibraciones profesionales.















