Introducción
Además de medir rápidamente la temperatura superficial sin contacto, muchos termómetros infrarrojos incorporan alarma de temperatura alta, alarma de temperatura baja o doble alarma de límites. Cuando la temperatura medida supera un límite superior preestablecido o desciende por debajo de un límite inferior, el instrumento puede avisar al usuario mediante señal acústica, cambio de color de la pantalla, icono de alarma o indicador LED.
Esta función puede mejorar considerablemente la rapidez con la que se detectan temperaturas anómalas durante inspecciones de equipos, mantenimiento eléctrico, servicio HVAC, mantenimiento mecánico y controles de procesos.
Sin embargo, no basta con elegir un instrumento simplemente porque disponga de alarma. También es importante comprobar si los límites son ajustables, si HI y LO pueden configurarse por separado, si la indicación es fácil de identificar y si el rango de medición, la relación D:S, la emisividad y el tiempo de respuesta son adecuados para la aplicación.
Puntos clave
● La alarma de temperatura alta se utiliza principalmente para detectar temperaturas superiores a un límite máximo permitido, mientras que la alarma de temperatura baja identifica valores inferiores a un límite mínimo.
● Si es necesario comprobar que la temperatura permanece dentro de un intervalo definido, conviene elegir un modelo con límites HI y LO ajustables de forma independiente.
● La función de alarma solo compara la lectura con el límite programado; no mejora la precisión del termómetro infrarrojo.
● En inspección industrial, además de la alarma, deben considerarse el rango de medición, la precisión, la relación D:S, la emisividad y el tiempo de respuesta.
● Para objetos en movimiento o temperaturas que cambian rápidamente, es importante disponer de una respuesta rápida para evitar retrasos en la alarma.
● En entornos ruidosos o con condiciones visuales difíciles, resulta recomendable una señalización acústica y visual combinada.
● Los límites deben establecerse según los requisitos del proceso, la temperatura normal del equipo o los criterios de inspección.
¿Qué son las alarmas de temperatura alta y baja?
El termómetro infrarrojo detecta primero la radiación infrarroja emitida por la superficie y la convierte en una lectura de temperatura. A continuación, compara el valor medido con los límites establecidos por el usuario.
La alarma de temperatura alta suele identificarse como HI o High Alarm. Cuando:
Temperatura medida ≥ límite de alarma alta
el instrumento activa la indicación correspondiente.
La alarma de temperatura baja suele identificarse como LO o Low Alarm. Cuando:
Temperatura medida ≤ límite de alarma baja
el instrumento activa la alarma correspondiente.
Por ejemplo, si la temperatura normal de funcionamiento debe permanecer entre 40 y 80 °C, se puede ajustar LO a 40 °C y HI a 80 °C. Una lectura inferior a 40 °C o superior a 80 °C puede indicar que es necesario realizar una comprobación adicional.
La lógica de las alarmas varía según el modelo. Algunos termómetros permiten utilizar HI y LO simultáneamente, mientras que otros solo permiten activar una de las dos funciones. Por ello, siempre conviene revisar las especificaciones del modelo concreto.
¿Para qué aplicaciones es adecuada una alarma de temperatura alta?
La alarma de temperatura alta es una de las funciones más habituales en los termómetros infrarrojos. Su objetivo principal es detectar rápidamente superficies cuya temperatura supera un límite definido.
● Inspección de cuadros eléctricos, conexiones de cables, interruptores automáticos y terminales para detectar sobrecalentamiento;
● Comprobación de motores, rodamientos, bombas, reductores y componentes de transmisión mecánica;
● Inspección de compresores, tuberías y superficies de equipos HVAC;
● Supervisión de equipos de calentamiento, moldes, placas calefactoras y procesos térmicos industriales;
● Comprobación de motores, sistemas de freno y otros componentes de automoción.
Por ejemplo, si un equipo funciona normalmente por debajo de 70 °C y el procedimiento de mantenimiento requiere una revisión adicional por encima de 80 °C, el límite HI puede ajustarse aproximadamente a 80 °C.
De este modo, el técnico puede identificar rápidamente los puntos que requieren atención sin tener que interpretar individualmente cada lectura.
¿Para qué aplicaciones es adecuada una alarma de temperatura baja?
La alarma de temperatura baja se utiliza para identificar valores inferiores a un límite mínimo determinado.
Aunque en las inspecciones de sobrecalentamiento se utiliza con mayor frecuencia la alarma alta, el límite bajo también puede ser importante en procesos térmicos y aplicaciones HVAC.
● Comprobar si un equipo de calentamiento alcanza la temperatura mínima requerida;
● Verificar salidas de aire caliente, tuberías de agua caliente o sistemas de calefacción con temperatura insuficiente;
● Comprobar que materiales o equipos han alcanzado la temperatura especificada por el proceso;
● Identificar zonas anormalmente frías en superficies aisladas;
● Inspeccionar equipos que tengan una temperatura mínima de funcionamiento establecida.
Por ejemplo, si un proceso requiere que la superficie de una pieza alcance al menos 120 °C, el límite LO puede fijarse en 120 °C. Una lectura inferior provocará una alerta.
Por tanto, una alarma baja no significa que el termómetro esté destinado exclusivamente a medir bajas temperaturas. Indica simplemente que la lectura está por debajo del límite definido por el usuario.
¿Cuándo conviene elegir una doble alarma HI/LO?
Cuando el objetivo no consiste únicamente en detectar sobrecalentamiento, sino en comprobar que la temperatura permanece dentro de un intervalo determinado, una doble alarma HI/LO suele resultar más útil.
Por ejemplo, si el rango aceptable del proceso es:
150–180 °C
pueden establecerse:
● LO: 150 °C;
● HI: 180 °C.
Una lectura inferior a 150 °C indica temperatura insuficiente, mientras que una lectura superior a 180 °C indica una temperatura excesiva.
Este tipo de función resulta adecuado para:
● Controles de procesos industriales;
● Verificación de equipos de calentamiento;
● Comprobación del funcionamiento de sistemas HVAC;
● Controles de intervalos de temperatura en laboratorio y mantenimiento;
● Inspección rápida de lotes de productos o superficies.
Si la aplicación se limita principalmente a detectar sobrecalentamiento en equipos eléctricos o mecánicos, una alarma de temperatura alta puede ser suficiente.
Es importante que los límites sean ajustables
Una de las primeras características que deben comprobarse es si los límites HI y LO pueden ser configurados libremente por el usuario.
Algunas aplicaciones presentan un rango normal de temperatura relativamente estable, mientras que otras cambian significativamente según la carga, el estado de funcionamiento, la temperatura ambiente o la fase del proceso.
Para mantenimiento industrial y aplicaciones variadas, los límites ajustables suelen ser una opción más adecuada.
Conviene comprobar:
● Rango disponible para el ajuste de alarmas;
● Incremento de ajuste;
● Posibilidad de configurar HI y LO de forma independiente;
● Posibilidad de activar o desactivar cada alarma por separado;
● Conservación de los ajustes después de apagar el instrumento.
Si el termómetro se utilizará en diferentes tipos de equipos, deben evitarse modelos con opciones de ajuste excesivamente limitadas.
¿Qué tipo de indicación de alarma conviene elegir?
Los métodos más habituales son el zumbador, el cambio de color de la pantalla, los iconos de alarma y los indicadores LED.
Cada método presenta ventajas distintas según el entorno.
● Alarma acústica: útil cuando el operador no puede observar continuamente la pantalla;
● Cambio de color de la pantalla: facilita una identificación visual rápida de situaciones normales y anómalas;
● Indicador LED o icono: solución sencilla para inspecciones generales;
● Alarma acústica y visual combinada: normalmente más práctica en entornos industriales.
En una fábrica con mucho ruido, una señal acústica por sí sola puede pasar inadvertida. En lugares con iluminación intensa, un simple cambio de color de pantalla también puede resultar menos visible.
Para mantenimiento industrial, inspecciones eléctricas y trabajos mecánicos, la combinación de indicaciones acústicas y visuales suele ser la opción más práctica.
No debe evaluarse la alarma sin considerar el rango de medición
La función de alarma solo resulta útil si el termómetro puede medir correctamente las temperaturas requeridas.
Por ejemplo, si una aplicación exige controlar equipos entre 300 y 500 °C, un instrumento cuyo límite máximo sea 380 °C no resulta adecuado, aunque disponga de alarma HI.
En primer lugar, debe determinarse:
la temperatura mínima y máxima que puede alcanzar realmente el objetivo.
Después debe seleccionarse un instrumento con un rango suficientemente amplio.
Siempre que sea posible, la temperatura habitual debería quedar bien dentro del rango útil del equipo, sin situarse demasiado cerca de sus límites. Esto proporciona margen adicional para variaciones inesperadas.
¿La relación D:S afecta a la alarma?
Sí.
La relación D:S, o relación distancia/tamaño del punto de medición, determina el área que el instrumento mide realmente a una determinada distancia.
Si se mide un pequeño terminal eléctrico desde una distancia excesiva, el punto de medición puede ser mayor que la propia superficie objetivo. El instrumento captará entonces tanto el terminal caliente como las superficies más frías que lo rodean.
Como resultado, la temperatura indicada puede ser inferior a la temperatura real del área crítica.
En ese caso, el terminal puede estar ya sobrecalentado aunque la lectura todavía no alcance el límite HI.
La relación D:S es especialmente importante para:
● Componentes eléctricos pequeños;
● Mediciones a mayor distancia;
● Tuberías, rodamientos y piezas mecánicas pequeñas;
● Localización de puntos calientes.
El punto de medición debe mantenerse completamente dentro de la superficie objetivo.
¿Cómo afecta la emisividad a las alarmas?
Los termómetros infrarrojos determinan la temperatura a partir de la radiación infrarroja emitida por la superficie. Por ello, la emisividad influye directamente en el resultado.
El caucho, la madera, las superficies pintadas u oxidadas y muchos materiales no metálicos suelen presentar una emisividad relativamente alta y son más fáciles de medir.
El acero inoxidable pulido, el aluminio, el cobre y otros metales reflectantes suelen tener una emisividad baja y pueden reflejar radiación térmica procedente del entorno.
Un ajuste incorrecto de la emisividad puede provocar una diferencia importante entre la temperatura indicada y la temperatura real de la superficie. En consecuencia, también afectará a la activación de la alarma.
Si se van a medir diferentes tipos de materiales, especialmente superficies metálicas, suele ser preferible elegir un termómetro con emisividad ajustable.
La alarma HI/LO únicamente compara la temperatura indicada con el límite programado. No puede corregir automáticamente una emisividad incorrecta.
¿Por qué es importante el tiempo de respuesta?
Un termómetro infrarrojo no responde de forma instantánea a todos los cambios de temperatura. El sensor y la electrónica requieren un determinado tiempo de respuesta.
En la inspección de equipos estacionarios, normalmente no es un factor crítico.
Sin embargo, adquiere mayor importancia al medir:
● Cintas transportadoras en movimiento;
● Rodillos que giran a alta velocidad;
● Productos en líneas de producción continua;
● Superficies que se calientan o enfrían rápidamente;
● Objetos que permanecen poco tiempo en la zona de medición.
Si la respuesta es demasiado lenta, la temperatura puede haber superado ya el límite antes de que la lectura indicada reaccione por completo. Esto puede retrasar la alarma o provocar que no se detecte un pico térmico de corta duración.
En aplicaciones dinámicas, la función de alarma debe evaluarse siempre junto con el tiempo de respuesta.
La alarma no sustituye a la precisión de medición
Este es un aspecto que suele pasarse por alto durante la selección.
Si una alarma alta está configurada en 100 °C y el termómetro presenta una determinada incertidumbre de medición en ese intervalo, las lecturas próximas a 100 °C no deben interpretarse como un límite absoluto.
Por ejemplo:
99 °C
no significa necesariamente que la temperatura real de la superficie esté con certeza por debajo de 100 °C.
Del mismo modo:
101 °C
no significa necesariamente que la temperatura real haya superado con certeza los 100 °C.
Cuando la medición está próxima a un límite crítico de proceso, seguridad o control de calidad, deben tenerse en cuenta la precisión, la emisividad, el estado de la superficie y las condiciones de medición.
Puede ser conveniente establecer un margen de prealarma adecuado en lugar de depender exclusivamente de un único valor límite.
¿Qué función conviene según la aplicación?
Para inspecciones eléctricas y mecánicas generales, en las que el objetivo principal suele ser localizar puntos calientes, conviene priorizar:
● Alarma de temperatura alta;
● Señalización acústica y visual;
● Relación D:S adecuada;
● Tiempo de respuesta rápido;
● Emisividad ajustable.
Para HVAC, sistemas de calefacción o comprobaciones de rangos de temperatura:
● Doble alarma HI/LO;
● Límites ajustables de forma independiente;
● Indicación de alarma clara;
● Rango de temperatura adecuado a la aplicación.
Para líneas de producción o controles repetitivos:
● Comprobación de límites HI/LO;
● Respuesta rápida;
● Señalización claramente identificable;
● Buena repetibilidad;
● Relación D:S adecuada.
En metales brillantes y superficies altamente reflectantes, la alarma no debe ser el principal criterio de selección. Primero debe comprobarse si la medición infrarroja es adecuada para el material y si la emisividad y la radiación reflejada pueden controlarse correctamente.
¿Qué especificaciones deben comprobarse antes de elegir?
Si las alarmas son importantes para la aplicación, conviene revisar las especificaciones en el siguiente orden:
● ¿El rango de medición cubre las temperaturas reales del objetivo?
● ¿Dispone el instrumento de alarma HI?
● ¿Dispone de alarma LO?
● ¿Pueden configurarse HI y LO de forma independiente?
● ¿El rango de ajuste de alarma cumple los requisitos de la aplicación?
● ¿La indicación es acústica, visual, mediante LED o combinada?
● ¿La precisión de medición es suficiente para el límite de decisión requerido?
● ¿La relación D:S es adecuada para el tamaño del objetivo y la distancia de trabajo?
● ¿La emisividad es ajustable?
● ¿El tiempo de respuesta es adecuado para objetivos estacionarios o en movimiento?
Este enfoque permite elegir un termómetro cuya alarma aporte un valor real durante la medición, en lugar de ser simplemente una función adicional.
FAQ
¿Qué significa HI en un termómetro infrarrojo?
HI suele indicar la alarma de temperatura alta o el límite superior. Cuando la lectura alcanza o supera el límite HI programado, el instrumento activa la señal de alarma correspondiente.
¿Qué significa LO?
LO suele indicar la alarma de temperatura baja o el límite inferior. Cuando la temperatura alcanza o desciende por debajo del límite LO, el instrumento activa la correspondiente alerta. En algunos modelos, «LO» también puede indicar que la lectura está por debajo del rango de medición, por lo que conviene consultar el manual del equipo.
¿Se pueden configurar HI y LO al mismo tiempo?
Depende del modelo. Algunos termómetros permiten utilizar simultáneamente ambos límites, mientras que otros solo permiten activar un modo de alarma.
¿Conviene establecer el límite de alarma lo más cerca posible de la temperatura objetivo?
No necesariamente. El límite debe definirse según la temperatura admisible del equipo, los requisitos del proceso, la precisión del instrumento y el objetivo de la inspección. En torno a límites críticos puede ser conveniente utilizar un margen de prealarma.
¿La precisión deja de ser importante si el instrumento dispone de alarma?
No. La alarma se basa directamente en la lectura. Cualquier efecto de la precisión, la emisividad, el tamaño del objetivo o la distancia de medición también influirá en la alarma.
¿Puede una alarma HI/LO determinar automáticamente si un equipo está averiado?
No. El termómetro únicamente compara la temperatura medida con los límites establecidos por el usuario. El estado del equipo debe evaluarse considerando también el tipo de equipo, la carga, la temperatura ambiente, el estado de funcionamiento y los criterios de mantenimiento.
Conclusión
Las alarmas de temperatura alta y baja convierten las lecturas de un termómetro infrarrojo en una indicación más directa de posibles condiciones anómalas.
Para inspecciones eléctricas y mecánicas destinadas principalmente a detectar sobrecalentamiento, una alarma de temperatura alta suele ser suficiente. Cuando es necesario comprobar que la temperatura permanece dentro de un rango definido, resulta más apropiado un modelo con límites HI y LO ajustables de forma independiente.
Sin embargo, la selección no debe basarse únicamente en la presencia de alarmas. El rango de medición, la precisión, la relación D:S, la emisividad, el tiempo de respuesta y el método de señalización influyen directamente en la eficacia de la función en condiciones reales.
Primero deben definirse el rango de temperatura, el tamaño del objetivo, la distancia de medición, el material de la superficie y los criterios de anomalía. A partir de estos requisitos puede seleccionarse un termómetro infrarrojo cuya función de alarma se adapte realmente a la aplicación.




















