Introducción
El control de temperatura es fundamental en almacenes, cámaras frigoríficas y operaciones de cadena de frío, especialmente en alimentos, productos frescos, productos farmacéuticos, mercancías congeladas y otros productos sensibles a la temperatura.
Un termómetro infrarrojo permite comprobar rápidamente la temperatura de una superficie sin necesidad de contacto. Por ello resulta adecuado para inspecciones de recepción, detección de anomalías y controles rutinarios. Sin embargo, las necesidades de rango de temperatura, relación D:S, precisión, emisividad y condiciones ambientales varían según la aplicación.
Por este motivo, la selección no debe basarse simplemente en elegir el instrumento con el rango de temperatura más amplio. Primero deben definirse el objetivo, la distancia de medición, el tamaño de la superficie y la finalidad del control.
Puntos clave
● Un termómetro infrarrojo mide la temperatura superficial. No determina directamente la temperatura del interior de un embalaje, alimento o líquido.
● En un almacén convencional suelen ser prioritarias la rapidez, la facilidad de uso y la repetibilidad. En cámaras frigoríficas también deben considerarse las bajas temperaturas y las condiciones ambientales.
● La relación D:S determina el tamaño del área medida a una distancia determinada. Para objetivos pequeños o distancias largas conviene utilizar una relación D:S más alta.
● El cartón, determinados plásticos, el caucho y otras superficies de alta emisividad suelen ser más fáciles de medir que el aluminio, el acero inoxidable o los metales reflectantes.
● Para inspecciones frecuentes, las alarmas de temperatura alta/baja, la medición continua y las funciones MAX/MIN suelen resultar más útiles que un rango de temperatura extremadamente amplio.
● Cuando sea necesario verificar la temperatura interna de alimentos, medicamentos u otras mercancías, debe utilizarse además un termopar o una sonda de contacto adecuada.
¿Qué se mide normalmente en almacenes y cadena de frío?
En estas aplicaciones, un termómetro infrarrojo se utiliza principalmente para comprobar la temperatura de superficies concretas, no para medir directamente la temperatura del aire.
Los objetivos habituales incluyen:
● Cajas de cartón, embalajes de plástico, mercancías paletizadas y envases refrigerados;
● Superficies de embalajes de alimentos refrigerados o congelados;
● Paredes, suelos, puertas y superficies aislantes de cámaras frigoríficas;
● Evaporadores, condensadores, compresores, tuberías y otros componentes de refrigeración;
● Superficies interiores de vehículos frigoríficos, cajas isotérmicas y contenedores;
● Superficies de productos durante la carga y descarga, así como diferentes lotes o zonas.
Por ejemplo, durante una inspección de recepción se pueden comparar rápidamente varios embalajes pertenecientes al mismo lote. Si uno presenta una temperatura superficial significativamente superior a los demás, puede separarse para una comprobación adicional.
Por tanto, el termómetro infrarrojo funciona especialmente bien como instrumento de detección rápida.
La medición infrarroja corresponde a la temperatura de la superficie
Este es uno de los aspectos más importantes en el control de la cadena de frío.
Un termómetro infrarrojo calcula la temperatura a partir de la radiación infrarroja emitida por la superficie. Por ello, el valor indicado corresponde a la temperatura radiométrica de la superficie situada dentro del campo de visión del instrumento.
Cuando se mide una caja que contiene alimentos congelados, por ejemplo, normalmente se obtiene la temperatura de la caja o del embalaje, no la temperatura del interior del producto.
La medición infrarroja por sí sola no es suficiente cuando:
● Debe verificarse la temperatura interna de un alimento congelado;
● Es necesario medir la temperatura central de carne, líquidos u otros alimentos;
● Se requiere confirmar la temperatura interna de productos farmacéuticos u otras mercancías termosensibles;
● El procedimiento de inspección exige específicamente una medición por contacto o mediante sonda.
En estos casos debe utilizarse un termómetro de termopar, una sonda de penetración u otro instrumento de contacto adecuado.
¿Cómo elegir el rango de temperatura?
Las aplicaciones de almacén y cadena de frío se concentran normalmente en temperaturas bajas y medias. Por ello, una temperatura máxima extremadamente alta suele aportar poca utilidad.
Es más importante comprobar que el límite inferior del instrumento cubra las condiciones reales de trabajo.
Por ejemplo:
● Los almacenes convencionales y la logística a temperatura ambiente trabajan principalmente cerca de la temperatura ambiente;
● Los entornos refrigerados requieren a menudo mediciones alrededor de 0 °C y por debajo;
● El almacenamiento congelado puede requerir mediciones de −18 °C, −20 °C o inferiores;
● El mantenimiento de sistemas de refrigeración también puede incluir compresores, tuberías y otros componentes a temperaturas superiores.
Si el instrumento cubre las temperaturas superficiales mínima y máxima que realmente pueden aparecer, el rango suele ser suficiente. En aplicaciones de cadena de frío, la capacidad de medición a bajas temperaturas y la precisión en el rango de trabajo son normalmente más importantes que un límite superior muy elevado.
¿Por qué es importante la relación D:S en un almacén?
D:S representa la relación entre la distancia de medición y el diámetro aproximado del área medida.
Por ejemplo, con una relación D:S de 12:1, una distancia aproximada de 120 cm corresponde a un área de medición de unos 10 cm de diámetro.
En un almacén puede ser necesario medir:
● Cajas situadas en estanterías altas;
● Productos ubicados en el centro de un palé;
● Equipos de refrigeración instalados a cierta altura o distancia;
● Zonas de difícil acceso dentro de un vehículo refrigerado.
Si la distancia es grande y el objetivo es pequeño, una relación D:S demasiado baja puede hacer que el área de medición incluya tanto el objetivo como el fondo. En ese caso, el valor mostrado ya no representa correctamente la superficie que se desea comprobar.
En general:
● Para embalajes grandes medidos a corta distancia, los requisitos de D:S son menores;
● Para estanterías altas o mediciones a distancia, conviene utilizar una relación D:S más alta;
● Los embalajes pequeños, tuberías y componentes localizados también se benefician de una relación D:S mayor.
En cualquier caso, el objetivo debería ser claramente mayor que el área real de medición.
La precisión y la repetibilidad son más importantes que un rango extremadamente amplio
La gestión de temperatura en la cadena de frío requiere a menudo comparar diferentes mercancías, lotes o zonas para identificar desviaciones.
Por ello, es esencial disponer de mediciones estables y repetibles.
Si los valores fluctúan considerablemente al medir repetidamente el mismo objetivo, un rango de temperatura muy amplio tendrá poca utilidad práctica.
Entre las especificaciones que conviene revisar se encuentran:
● Precisión indicada por el fabricante;
● Existencia de una especificación específica para bajas temperaturas;
● Repetibilidad al medir el mismo objetivo;
● Respuesta ante cambios rápidos de temperatura;
● Errores adicionales asociados a distintas temperaturas ambientales.
Cuando se comparan varios productos o zonas, una buena repetibilidad es especialmente importante.
¿Por qué es útil la emisividad ajustable en una cadena de frío compleja?
Los distintos materiales no emiten radiación infrarroja de la misma manera. Esta propiedad se expresa mediante la emisividad ε.
El cartón, la cinta adhesiva, el caucho, muchas superficies de alimentos y determinados plásticos presentan una emisividad relativamente alta y suelen ser fáciles de medir.
Debe prestarse especial atención a:
● Embalajes de aluminio;
● Metales pulidos;
● Superficies de acero inoxidable;
● Componentes cromados;
● Recipientes metálicos muy reflectantes.
Estas superficies de baja emisividad pueden reflejar la radiación infrarroja del entorno y provocar diferencias importantes entre la temperatura indicada y la temperatura real de la superficie.
Cuando se miden materiales diferentes, es recomendable elegir un termómetro con emisividad ajustable.
En superficies metálicas muy reflectantes, y siempre que la aplicación lo permita, también puede utilizarse una zona de referencia con una emisividad más alta.
¿Por qué es importante el tiempo de respuesta en inspecciones de gran volumen?
En almacenes y operaciones de cadena de frío es frecuente tener que comprobar muchos puntos en poco tiempo.
Un operario puede necesitar revisar sucesivamente numerosos palés, cajas o contenedores. Si el instrumento responde lentamente, la eficiencia de la inspección disminuye.
Un tiempo de respuesta corto resulta especialmente útil para:
● Inspecciones rápidas de recepción;
● Control de grandes cantidades de embalajes;
● Inspecciones rutinarias de cámaras frigoríficas;
● Carga y descarga de vehículos frigoríficos;
● Localización de anomalías térmicas en sistemas de refrigeración.
No obstante, una respuesta rápida no significa que el termómetro deba moverse de forma incontrolada. El área de medición debe mantenerse correctamente sobre la superficie deseada.
¿Merece la pena disponer de alarmas de temperatura alta y baja?
Para inspecciones frecuentes de cadena de frío, las alarmas de temperatura alta y baja pueden ser muy prácticas.
Los límites HI y LO pueden configurarse de acuerdo con los requisitos internos de control. Cuando la medición queda fuera del intervalo establecido, el instrumento puede proporcionar una indicación visual, acústica u otra señal de aviso.
Esta función es especialmente útil para:
● Inspección de recepción de productos refrigerados y congelados;
● Carga y descarga en operaciones de cadena de frío;
● Inspección de lotes en cámaras frigoríficas;
● Control de zonas refrigeradas de almacenamiento o exposición;
● Almacenes con varias zonas de temperatura.
Los límites de alarma deben definirse según los requisitos reales del producto, los procedimientos internos de calidad y los criterios de inspección correspondientes.
En cámaras frigoríficas también hay que considerar los cambios de temperatura ambiental
Las cámaras frigoríficas constituyen un entorno exigente para un termómetro infrarrojo portátil.
Si el instrumento se guarda en una oficina a temperatura ambiente y se introduce inmediatamente en una cámara fría, sus componentes internos y el sistema óptico experimentan un cambio rápido de temperatura.
Del mismo modo, al pasar de un entorno frío a otro cálido y húmedo, puede formarse condensación sobre la óptica o la carcasa.
Esto puede provocar:
● Inestabilidad temporal de las lecturas;
● Empañamiento o condensación en la ventana infrarroja;
● Alteraciones en el trayecto óptico por humedad;
● Deriva temporal debida al cambio de temperatura;
● Mayor esfuerzo para el equipo debido a ciclos térmicos repetidos.
Para un uso frecuente en cámaras frigoríficas, debe comprobarse el rango de temperatura de funcionamiento especificado por el fabricante. Para mediciones importantes, conviene permitir que el instrumento se adapte al nuevo entorno.
Si existe condensación visible en la ventana óptica, es preferible esperar a que desaparezca antes de continuar midiendo.
El número de láseres no es el principal criterio de selección
Muchos termómetros infrarrojos incorporan un láser simple o doble para facilitar el apuntado.
El láser únicamente ayuda a orientar el instrumento. No participa en la medición de temperatura.
En un almacén puede ser útil para localizar rápidamente el objetivo, pero la elección del termómetro no debería basarse únicamente en si utiliza uno o dos láseres.
Son más importantes:
● La relación D:S;
● El rango de temperatura;
● La precisión;
● La emisividad;
● El tiempo de respuesta;
● El rango de temperatura de funcionamiento.
También debe recordarse que el punto láser no representa necesariamente toda el área de medición infrarroja. Si el objetivo es menor que el área real de medición, el fondo puede influir en el resultado aunque el láser esté correctamente situado.
¿Qué funciones son más útiles para almacenes y cadena de frío?
Las siguientes funciones pueden resultar especialmente útiles:
● Medición continua: facilita el barrido de varios productos y la localización de anomalías;
● MAX/MIN: permite identificar las temperaturas superficiales máxima y mínima durante una inspección;
● Alarmas alta/baja: facilitan el control frente a límites preestablecidos;
● Emisividad ajustable: mejora la flexibilidad con diferentes materiales;
● Pantalla retroiluminada: facilita la lectura en cámaras frigoríficas, estanterías y zonas poco iluminadas;
● Retención de datos: permite consultar el valor después de alejarse del objetivo;
● Registro de datos o exportación USB: útil cuando deben conservarse registros de lotes, equipos o inspecciones.
Para controles ocasionales en almacenes, no todas estas funciones son necesarias. La configuración debe adaptarse a la frecuencia de inspección y a las necesidades de registro.
¿Qué configuración conviene para cada aplicación?
Para inspecciones generales de almacén, suele ser suficiente un termómetro infrarrojo fácil de utilizar, con lecturas estables y respuesta rápida. Si los objetivos principales son cajas de cartón y embalajes plásticos, la emisividad ajustable no siempre es imprescindible, aunque ofrece mayor flexibilidad.
Para inspecciones rutinarias de cámaras frigoríficas, deben valorarse especialmente el rango de bajas temperaturas, la temperatura de funcionamiento, el tiempo de respuesta y el comportamiento del instrumento ante cambios ambientales rápidos.
Para transporte refrigerado y recepción de mercancías, las alarmas alta/baja, la medición continua y una respuesta rápida son especialmente prácticas.
Para estanterías elevadas, equipos alejados o superficies difíciles de alcanzar, conviene elegir una relación D:S más alta.
Cuando sea necesario confirmar la temperatura interna de alimentos, productos farmacéuticos u otras mercancías, puede elegirse un termómetro infrarrojo con entrada para termopar tipo K o utilizar un termómetro de termopar independiente. De esta forma se combina la detección rápida por infrarrojos con la confirmación mediante contacto.
FAQ
¿Puede un termómetro infrarrojo medir directamente la temperatura del aire de una cámara frigorífica?
No es el instrumento más adecuado para ello. Un termómetro infrarrojo detecta principalmente la radiación emitida por superficies como paredes, productos o equipos. Para medir la temperatura del aire debe utilizarse un sensor adecuado o un instrumento de temperatura y humedad.
¿Puede medir la temperatura interna de un alimento congelado?
No. Solo mide la temperatura superficial. Para comprobar la temperatura central debe emplearse una sonda de penetración o una sonda de contacto adecuada.
¿Una relación D:S más alta siempre es mejor para la cadena de frío?
No necesariamente. Es especialmente útil para distancias largas o objetivos pequeños. Para cajas grandes medidas a corta distancia, una relación extremadamente alta puede no ser necesaria.
¿Es necesario ajustar la emisividad al medir embalajes plásticos?
Muchos plásticos opacos tienen una emisividad relativamente alta y se pueden medir correctamente por infrarrojos. Sin embargo, el material, el color, el espesor y el acabado superficial pueden afectar al resultado. Cuando se requiere mayor precisión, conviene verificar la emisividad del material real.
¿Por qué son inestables las mediciones sobre embalajes de aluminio?
El aluminio presenta baja emisividad y alta reflectividad, por lo que puede reflejar la radiación infrarroja del entorno. Siempre que sea posible, es preferible medir una etiqueta de papel, cinta adhesiva u otra zona de mayor emisividad.
¿Puede utilizarse inmediatamente después de pasar de una oficina a una cámara frigorífica?
Para una comprobación orientativa puede observarse primero la estabilidad de la lectura. Para mediciones más fiables, es preferible permitir que el instrumento se adapte al nuevo entorno y respetar las condiciones de funcionamiento especificadas por el fabricante.
Conclusión
Para elegir un termómetro infrarrojo destinado a almacenes y cadena de frío, primero debe determinarse si se medirán superficies de mercancías, embalajes, estructuras de cámaras frigoríficas o equipos de refrigeración. A continuación, la selección debe realizarse en función del rango real de temperatura, la distancia de medición y el tamaño del objetivo.
Para la mayoría de estas aplicaciones, una capacidad adecuada a bajas temperaturas, una precisión y repetibilidad estables, una relación D:S suficiente, una respuesta rápida y alarmas de temperatura alta/baja suelen ser más útiles que un rango de medición extremadamente amplio.
Cuando se midan aluminio, acero inoxidable u otras superficies reflectantes, la emisividad ajustable y una técnica de medición adecuada adquieren mayor importancia.
La medición infrarroja debe considerarse principalmente un método rápido para comprobar temperaturas superficiales y localizar anomalías. Cuando sea necesario verificar la temperatura interna de alimentos, productos farmacéuticos u otras mercancías, debe complementarse con un termopar o una sonda de contacto apropiada.




















